
Siempre hay momentos en nuestra vida en los que nos encontramos mal...
si no es así, eres bien afortunado.
Estas rachas se suelen dar principalmente por desórdenes en nuestros sentimientos
y en los de los que nos rodean.
Sobretodo en como te afectan los del resto muchas veces.
Puedes intentar arreglar lo que hizo sentirte mal, aunque no suele dar resultado.
Pasando el tiempo, ocupándote en otras cosas que te hagan sentir bien...
conseguirás despreocuparte de aquello que te abrumaba.
Entonces podrás decir, que estás bien
Estás contento
Luego, se te plantean oportunidades, o las buscas, que pueden conseguir que te sientas
Aún mejor.
Pero.. si ya estás bien, ¿para qué pedir más?
Bueno esto depende de los principios de cada uno
Aunque siempre hay que intentar llegar al máximo
Y entonces, aprovechas ese momento
Y eres más feliz aún
No tienes de que quejarte,
eres feliz.
Pero luego ocurre lo inevitable, por una razón o por otra...
pierdes el motivo que te hacía sentirte aún más feliz...
El problema es..
que no bajas de feliz, a contento..
no..
bajas a Mal
y te hundes
Y vuelta a empezar.
Habrá quien piense que es tontería intentar algo si posiblemente acabe de la misma manera
Pero entonces...
¿Para qué hacer la cama si se va a deshacer de nuevo?
¿Y para qué vivir si se va a morir?
...
Hay cosas con las que hay que saber conformarse,
pero hay que intentar llegas a lo más alto cuando puedas.
"Hay que saber cuáles son tus límites, pero también conseguir ampliarlos"
Un saludo.